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Comunicación audiovisual, Ciberfeminismo y TIC para el desarrollo | Marta García Terán

El momento es ahora

El momento es ahora, #TimesUp resuena en mi cabeza y dispositivos electrónicos y recuerdo que hace unos meses, iniciando el Diplomado de Comunicación, Género y Derechos Humanos tuve una revelación sobre la representación (de las mujeres y otros colectivos tradicionalmente en los márgenes) de la mano de Silvia López Gil y uno de sus textos en Nuevos feminismos. Sentidos comunes en la dispersión:

Lopez Gil - revelacion

Este fragmente es parte de una reflexión el feminismo de la tercera ola especialmente en los 80 y 90 del siglo pasado, y sin embargo siento que refleja la época en la que estamos viviendo. La representación de las mujeres de formas equitativas, positivas, valientes y poderosas es clave para avanzar en la igualdad, para visibilizarnos, para marcar nuevas pautas.

En unas pocas líneas que arriba aparecen, hallaba sentido a mi propia deriva creativa ligada a la reconstrucción/creación de realidades cercanas a través de mis cuentos, columnas, historias de vida a demanda, vídeos, fotos y la enraizaba a las luchas por la dignidad de las personas en las que he sido coparte a lo largo de mi vida. No sólo eso, sino que me auto-reconocía como comunicóloga audiovisual capaz de generar nuevas representaciones, reflexionar sobre las ya asimiladas y dinamitar aquellas que no comulgan con el mundo que muchas queremos heredar a las siguientes generaciones.

Hoy lo veo claro. El momento es ahora.

Ya sé que el debate sobre si es mejor cambiar las cosas desde dentro o dinamitar el sistema es de vieja data y de movimientos anteriores a los feminismos. No es el punto hoy. Hoy lo importante, como comentaba en Twitter ayer Anna Torres Adell es la representación:

Este ahora es un momento histórico para las luchas desde los márgenes, definitivamente. La gala de la 75 edición de los Golden Globes ha marcado un antes y un después. Y no ha sido porque todo el mundo vistiera de color negro, sino por todo lo demás.

No vi en directo la gala, sino que la iba siguiendo vía Twitter como buena mujer multitarea, y en medio de la avalancha de vestidos negros y halagos tibios reflexioné (y tuiteé) que lo de vestirse de negro me parece nimio en comparación a ceder espacios para mujeres activistas invitándolas a los Golden Globes como acompañantes de actrices más que reconocidas. Esa si es la iniciativa a aplaudir. Las actrices revisaron sus privilegios y los utilizaron a favor de la causa ante una audiencia de millones.

Actrices del calibre de Meryl Streep, Laura Dern, Emma Stone, Emma Watson o Amy Poehler cedían espacio ante las cámaras a reconocidas activistas de los derechos de las mujeres, trabajadoras, contra la violencia contra las mujeres, etc. Aquí les dejo el manifiesto tras el hashtag #TIMESUP:

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La representación importa y mucho. Más si gran parte de la población conectada a lo largo y ancho del planeta en ese momento estaba al tanto de lo que ocurría en los Golden Globes, y quienes no tuvieron esa posibilidad seguro han visto la avalancha mediática que ha supuesto.

Cuando López Gil habla de las representaciones y de reinventar identidades se refería a esto, al activismo feminista tomándose un espectáculo de dinámicas heteropatriarcales: al anuncio de “todos los hombres nominados” a mejor director de Natalie Portman; a la sororidad de las mujeres de Big Little Lies y en especial a las palabras de Nicole Kidman sobre su madre; a la icónica reunión de Thema&Louise, Geena Davis y Susan Sarandon, claves en todo este movimiento desde hace años; a Debra Missing interpelando por la brecha salarial en dependencia del sexo a un medio que lo promueve;  en general a los discursos a favor de la participación y visibilización del trabajo de TODAS las mujeres y contra la violencia basada en género, y muy especialmente al inspirador discurso de Oprah Winfrey:

Si alguna no tenía referentes a quien parecerse en la cultura maintream, ya los tiene. Diversidad imperante, sororidad y mensajes que ya han cambiado esa economía subjetiva y simbólica a la que López Gil hace referencia en las líneas que al inicio de este post les he compartido.

No sólo 2017 ha sido feminista, los años venideros lo serán y tendremos que seguir en pie tejiendo redes sororas y escribiendo post como este en los que reflexionar y visibilizar que no estamos solas. Porque esa sí, es la tarea de mujeres como yo.

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